Cada vez nos gusta más eliminar las barreras arquitectónicas. No solo en los edificios y para facilitar el acceso a las personas con movilidad reducida, también para nosotros mismos. Movernos por nuestra casa con tranquilidad, sin tener que abrir puertas y eliminando muros, es cada vez más habitual. Aunque existe otra razón por la que la separación de ambientes, se realiza de manera abierta, sencillamente, se evita levantar muros o, en algunos casos, se tiran.
La vida moderna, donde los hogares son multifuncionales y espacios abiertos, en lugar de recovecos y espacios imposibles de reducido tamaño, ha desembocado en la necesidad de delimitar zonas dentro de una misma estancia sea más habitual. Lo mejor de todo es que no es necesario realizar una reforma para separar ambientes y convertir un espacio en dos. Existen diferentes maneras de dividir espacios de forma práctica, decorativa y, por supuesto, funcional. Para lograrlo se puede utilizar mobiliario, recurrir a textiles, iluminación y todo lo que puedas imaginar.
Se trata de soluciones accesibles, versátiles y con un algo potencial estético. Puedes necesitar separar ambientes para crear un espacio de trabajo en el salón, separa el comedor de la cocina o contar con mayor privacidad en tu propio dormitorio. Solo hay que buscar la inspiración y encontrar las ideas que más se amolden a cada necesidad.
Dividir espacios sin tener que recurrir a la construcción, proporciona ventajas significativas tanto a nivel económico como de comodidad y estilo. Una de las grandes ventajas de no levantar un muro, es que permite mayor flexibilidad para reorganizar ambientes con facilidad. Si cambia tu estilo de vida, quieres renovar la distribución o simplemente, hacer algún cambio, basta con mover los elementos divisores. Lo que supone además, todo un ahorro económico y de tiempo. Menos gastos, nada de escombros.
Sencillez en la separación
Los expertos en puertas y ventanas de aluminio de Alumifyl, nos hablan del minimalismo que impera a la hora de separar ambientes. Entra en juego la instalación de cristales para delimitar espacios, como opción a los muros. Como decimos, la sencillez es el mejor recurso en este aspecto. Además de poder colocar separadores de acero y cristal, lo que si puede suponer obra, tenemos muchas opciones. No es necesario contratar albañiles, comprar materiales pesados o pedir permisos de construcción. Biombos, estanterías o cortinas se instalan con rapidez y facilidad, además de estar al alcance de cualquier presupuesto.
Con una separación de ambientes correcta, no solo se gana en funcionalidad, la estética general de la vivienda, mejora, puesto que los separadores, pueden ser elementos decorativos, aportando textura, color y diseño. Además de proporcionar una mayor sensación de orden y estructura.
Una opción muy acertada es colocar estanterías abiertas. Practica y popular, esta solución, permite dividir espacios, aportar funcionalidad y proporcionar valor decorativo. Sin olvidar que permiten un mayor aprovechamiento del espacio vertical.
Puede darse la circunstancia de que esta opción nos provoque dudas a la hora de elegir el modelo adecuado. Para que una estantería funcione como separador de ambientes, debe ser lo suficientemente alta para definir la separación, pero no tan opaca para impedir el paso de luz o bloquee la circulación del aire. La mejor opción, suelen ser los modelos modulares o con estantes abiertos, puesto que permiten la colocación de elementos decorativos, libros o plantas.
Colocar la estantería de forma perpendicular a una fuente de luz natural, permite mantener la claridad del espacio. Puede combinarse con iluminación indirecta para reforzar la zona sin crear sombras. La clave: distribuir el contenido con equilibrio, sin sobrecargarla de manera que se convierta en una barrera visual.
Otra opción para dividir ambientes, todavía más sencilla, utilizar biombos o paneles móviles. Una solución rápida, versátil y decorativa. Proporcionan privacidad y genera separación estética entre funciones diferentes dentro de una misma estancia.
Podemos encontrar biombos de madera, ratán, metal, tela o acrílicos. Algunos de ellos, cuentan con diseños calados que permiten el paso de luz, mientras que los opacos, garantizan mayor privacidad. Puede elegirse un fijo o uno plegable, según preferencias. Los biombos funcionan muy bien en habitaciones compartidas, estudios o salones con espacios multifuncionales. Se aconseja colocarlos en ángulo o algo desplazados del centro, creando una división más natural. Son muy fáciles de reubicar, según sea necesario, por lo que se trata de la mejor opción en los espacios que cambian su funcionalidad a lo largo del día.
¿Quién no tiene unas cortinas a mano? Sin duda, una de las soluciones más sencillas para separar ambientes. Permiten dividir la estancia sin ocupar espacio como sucede con las opciones anteriores. Son económicas, fáciles de instalar y totalmente adaptables al diseño de cada vivienda. Elegir telas ligeras como el lino, la gasa o el algodón, en las zonas en las que se quiere mantener amplitud y luz. En el caso de buscar mayor privacidad, mejor optar por cortinas más densas o con doble capa. Los colores claros dan sensación de mayor espacio, los oscuros generan mayor sensación de intimidad.
Pueden instalarse con una barra de cortina de techo a suelo o utilizar un sistema de guías deslizantes que faciliten el movimiento. Se trata de una solución de gran utilidad, a la hora de separar una zona de estudio o descanso en una habitación, o separar el salón del comedor.
Formas más sofisticadas de separar ambientes
Si te gustan las plantas, en ellas tienes la solución ideal para separar ambientes. Cumplen una doble función: decorativa y de separación. Son perfectas para aquellos que buscan tener un ambiente natural y relajante en su vivienda.
La combinación ideal, puede hacerse con jardineras altas, estanterías con plantas o un burro de ropa, decorado con enredaderas a modo de separador. Creatividad al poder. Si se añaden ruedas, el sistema se vuelve móvil y adaptable, lo que hace que sea la solución ideal en espacios reducidos o los que buscan algo temporal.
Como plantas más aconsejadas para esta misión, las de interior, obviamente, de crecimiento vertical o colgante como el potus, la monstera, o los helechos. Son decorativas y ayudan a purificar el aire.
No pueden faltar en la lista de opciones, los sofás o muebles con fines de barrera visual para separar ambientes. Separar los espacios con mobiliario funcional, es una de las estrategias decorativas y funcionales, más sencillas y efectivas, sobre todo en las viviendas abiertas. Sofás, mesas auxiliares o consolas, marcan límites visuales sin bloquear el paso o recargar el ambiente.
Un sofá con respaldo alto, colocado de forma perpendicular a la pared, ejerce como frontera natural entre salón y comedor o zona de entrada. El truco consiste en orientar el respaldo hacia la zona a separar, dejando espacio suficiente para el paso y manteniendo el equilibrio visual.
Esta opción pude combinares con una alfombra, una mesa baja o una lámpara de pie, ayudando a que se cree una atmosfera diferenciada. De esta manera se mantiene sensación de unidad en el espacio, al tiempo que se definen usos diferentes.
Se puede recurrir a los paneles decorativos y tabiques de lamas. Se trata de una opción moderna y sofisticada muy recurrente para dividir ambientes, sin necesidad de recurrir a una obra. Son muy populares en los espacios contemporáneos, debido a su estética limpia y su capacidad de modular la luz y la visibilidad sin cerrar por completo el espacio.
Estos tabiques se componen de listones de madera o materiales compuestos, colocados en vertical con espacios intermedios. Permiten que circule el aire y el paso de la luz, al mismo tiempo que marcan una división clara entre los ambientes. Además, pueden aportar una función como elemento acústico o visual, proporcionando textura y diseño.
Se pueden fijar al suelo y al techo colocando unos sencillos herrajes. En muchos casos vienen preparados para su instalación. Su mantenimiento es igualmente, fácil y sencillo.
Antes de concluir, una última opción: las islas y muebles bajos para cocinas abiertas. En aquellos espacios en los que la cocina está integrada en el salón o comedor, las islas o penínsulas, son la mejor manera de separar ambos ambientes y sus funciones, sin la necesidad de recurrir a un muro. Se trata de una solución que mejora la distribución y aporta espacio.
Una isla bien diseñada, ejerce como barrera visual delimitando claramente dónde termina la cocina y comienza el comedor. Permite cocinar y socializar al mismo tiempo. Para mantener la fluidez dentro del ambiente, conviene elegir islas con líneas simples, materiales duraderos y acabados que combinen con el mobiliario existente. En el caso de que el espacio lo permita, es buena idea añadir unos taburetes altos, convirtiendo la isla en zona de desayuno o una barra informal, para tomar un aperitivo en cualquier momento.
Podríamos seguir aumentando la lista de opciones para separar ambientes sin la necesidad de recurrir a obras y muros. Como se puede comprobar las opciones son para todos los gustos, de todo tipo y con infinidad de variantes. Solo hay que poner un poco de ingenio y creatividad para encontrar la opción que más convenga en cada caso.
En resumidas cuentas, cada vez nos gusta más disponer de espacios abiertos, correctamente definidos pero sin barreras. Genera sensación de amplitud y comodidad, eliminando la que producen los espacios pequeños de opresión.

