3 enero, 2018
Toldos Clot, experiencia y calidad

Toldos Clot, experiencia y calidad

Se suele hablar de calidad empresarial, pero no siempre suele estar acorde con lo esperado. Esto ocurre especialmente en los negocios nuevos, que no siempre satisfacen al cliente como deberían.

A la hora de enfrentarnos a la compra de un toldo, no conviene dejarse llevar por el precio únicamente, hacerlo es poder arriesgarse a adquirir un toldo de mala calidad que dure poco tiempo. Una empresa que es sinónimo de calidad es Toldos Clot, que lleva más de 25 años cuidando sus productos y demostrando que un buen toldo necesita de la calidad y el buen hacer a la hora de hacerlo y comercializarlo.

Esta empresa tiene incluso su taller propio, lo que hace posible que los precios de sus gamas sean bastante competitivos. Hablamos de nuevas tecnologías aplicadas al sector, donde no solo en España, también en el extranjero aprecian sus productos.

¿Cómo elegir un buen toldo?

No solo hay que tener en cuenta la ubicación, deberemos calcular sus medidas para así asegurarnos que el toldo va a contar con una sombra que se adecúe a nuestras necesidades. Para todo esto debemos tener en mente, la línea y la proyección. Existen varios tipos de balcones:

  • Tipo telón, para los balcones: hablamos de un sistema de brazos abatibles que se colocan en el tubo de caída y que están fijados a la barandilla. Tiene dos posiciones, la vertical que da protección contra la lluvia y la proyectada que facilita la visión al exterior.
  • Toldo de capota: el más indicado para las ventanas pequeñas. Suele tener forma semicurva o cuadrada, donde hay de dos tipos fundamentalmente, los fijos y los móviles.
  • Brazos articulados: suelen ser los mejores cuando las ventanas son grandes y existen salidas a terrazas o jardines. Hablamos de toldos enrollables y extensibles los cuales llegan a alcanzar una inclinación de 90 grados y cubren hasta 4 metros cuadrados. Sus brazos se pliegan bajo la lona y ocupan poco espacio.
  • Con cofre: son los que más protección ofrecen, puesto que, al cerrarse, el toldo se recoge sobre él mismo, de tal manera que así tanto el polvo como la humedad no deterioran el mecanismo.

Cuando pensemos en elegir el tipo de tela, hay que pensar en el clima que suele hacer, la luz y la protección que vamos a querer contra la radiación solar. La lona acrílica tiene gran resistencia a la decoloración y las de PVC tienen gran impermeabilidad y resistencia a los desgarros.

En el sector, la mayor novedad viene del uso de tela sintética con FPS. Aquí se da la mayor protección frente a los rayos solares, por lo que es recomendable optar por un tejido que combine la fibra de vidrio o poliéster con el PVC.

Algo que no podemos olvidarnos es la importancia del color. Aunque podamos pensar que los colores de tonalidades oscuras son los que más absorben la luz y retienen por ello más calor que los claros, si contamos con un buen gramaje y tonos oscuros, vas a contar con mayor sombra.

Algo de lo que no debemos olvidarnos es que la instalación de un toldo afecta en buena manera a la fachada de nuestra casa, por lo que hay que estar al corriente de las medidas, modelo y color. No es la primera ni la última vez que alguien compra un toldo de medidas incorrectas o en colores que no están previstos en la comunidad.

Para los más cómodos

Si no quieres estar liado con la manivela, es posible instalar un motor con interruptor o mando a distancia. De la misma manera es posible automatizarlo con un temporizador o sensor para que cuando haya sol se abra o se recoja cuando venga lluvia o viento de intensidad.

Debemos recogerlo siempre en seco, algo bastante importante es que si está mojado se seque bien al sol antes de plegarlo, puesto que así se puede conservar la humedad y propiciará la formación de manchas.

Algo que debemos desechar es la utilización de productos abrasivos o químicos, los cuales se encargan de deteriorar el tratamiento que tiene a nivel de impermeabilizador de la tela.  Solo debes usar un cepillo de cerdas blandas o un trapo que tenga jabón de tipo neutro.