Esta sección está dedicada a distintos métodos de conservación que han permitido el consumo del pescado a lo largo de la historia de la humanidad.
Durante la Edad Antigüa, la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna, el ahumado y el salazón constituían buena parte del pescado consumido, ya que gracias a estos métodos de conservación se facilitaba el transporte y el comercio del pescado lejos de las zonas de captura. Más adelante, con la aparición de las primeras máquinas para la fabricación de hielo artificial y los nuevos métodos de conservación, surgen los congelados y las conservas modernas.