Constituye la faceta más desarrollada en el campo acuícola, tanto por la importancia de la producción como por la variedad de las especies cultivadas. En la mayor parte de las especies mencionadas se realiza el cultivo integral, es decir, todas las fases del cultivo. El ciclo comienza controlando la reproducción en cautividad tras la elección de los mejores individuos reproductores, estableciendo las condiciones idóneas para que se produzca la ovulación en las hembras. Los óvulos se extraen presionando el abdomen y se mezclan en una serie de bandejas con los espermatozoides del macho, con el fin de que se produzca la fecundación. Los huevos se incuban en bandejas agrupadas en pilas alargadas. Para que el proceso se desarrolle de forma satisfactoria, el agua debe contar con una adecuada oxigenación. Al eclosionar las larvas se colocan en pilas especiales y durante cierto tiempo se alimentan de las sustancias de reserva de la vesícula vitelina, especie de bolsa situada en la parte inferior del animal.
Poco a poco el tamaño de la vesícula se reduce y se desarrolla el tubo digestivo: el pez joven, denominado alevín, empieza a alimentarse por sí mismo. A partir de este momento, los ejemplares son trasladados a sucesivos estanques o jaulas de engorde, donde se les alimenta con piensos diseñados especialmente para cada especie cultivada, manteniendo los requisitos nutricionales durante todo el proceso y asegurando la ausencia de enfermedades hasta que alcanzan la talla comercial, tras lo cual se recogen con mangas o redes de mano y se transportan debidamente a los puntos de comercialización donde pueden ser adquiridos para llegar al consumidor con todas las garantías sanitarias o son soltados en su hábitat natural con el fin de repoblar las zonas en las que viven.