Las principales especies cultivadas son el mejillón y la ostra, y en menor medida las almejas. Estos animales se alimentan de algas unicelulares y de partículas en suspensión que capturan por filtración en zonas de aguas limpias y ricas en nutrientes. En España, principal productor mundial de mejillones, se realiza el cultivo mediante tres procedimientos: empalizadas, estanques y balsas flotantes (bateas), siendo este último el más difundido por los óptimos resultados que se obtienen debido a las características de las costas y al régimen de mareas. Sus principales parques de cultivo se encuentran en las rías gallegas y en Cantabria.
En el caso del cultivo de las ostras y mejillones se disponen de una serie de soportes a los que puede fijarse los especímenes jóvenes. Estos moluscos se colocan en forma de racimos en torno a grandes cuerdas que cuelgan de bateas. Cuando los animales alcanzan el tamaño comercial, se recogen y se someten a un proceso de depuración, para lo que se mantienen en grandes depuradoras de agua clara con el fin de que se eliminen las partículas de cieno acumuladas durante la fase de crecimiento.