3 febrero, 2017
En busca del sol perdido

En busca del sol perdido

Después que desde el gobierno se promoviera el autoconsumo de energías renovables, insistiendo en la necesidad de alternativas razonables para poner fin al cambio climático, después de conseguir que miles de españoles invirtieran sus ahorros en la instalación de placas solares fotovoltaicas en sus hogares, va y sale una nueva ley que prohíbe el autoconsumo de energía y la instalación de paneles solares. El sol, amigos y amigas, a partir de ese momento (la ley fue aprobada en el año 2015), tenía dueño, las centrales eléctricas. Ante este hecho no puedo evitar recordar aquel capítulo de los Simpsons en el que el Sr. Burns tapaba el sol con una cúpula a fin de que se elevase el consumo de energía eléctrica.

Afortunadamente la Comunidad Europea ha dicho que ni hablar de eso, que vender y comprar energía renovable es un derecho. Esta propuesta europea garantiza así el derecho de la ciudadanía  a producir, almacenar y vender su propia energía solar, y afecta tanto a particulares como a empresas.

Energía limpia para todos los europeas es el título de la nueva propuesta presentada por comisión europea de Directiva de Energías Renovables, donde se recoge, entre otras cosas, que “los consumidores o comunidades de consumidores tendrán derecho a producir, almacenar o vender su propia electricidad, pudiendo beneficiarse de la caída de costes de los paneles solares para los tejados y otras unidades de generación de pequeña escala para ayudarles a reducir las facturas de la luz”.

Así que ya podemos volver a disfrutar de los beneficios del autoconsumo de energía solar, por más que les pese a las compañías eléctricas. El uso de paneles solares está permitido de nuevo, y ya puedes instalarlos si así lo deseas, en empresas como Industrias Duero te pueden ayudar en las diferentes fases del proceso, ya que están especializados en la fabricación de estructuras para el sector de la Energía solar desde hace más de 20 años, trabajando siempre con productos propios que desarrollan, calculan,  fabrican, instalan y montan.

Esto, sin duda, será altamente beneficioso y permitirá ahorrar energía cuidando, al mismo tiempo, el planeta, y además librarnos del insondable yugo de las centrales eléctricas, que durante el mes de enero obtuvieron el doble de beneficios que el mes de enero del año pasado a causa de la desproporcionada e injustificada subida de la luz, y en plena ola de frío, lo que está provocando el doble de accidentes domésticos por culpa de los braseros, chimeneas, estufas de gas, y otros sistemas de calefacción económicos.

Objetivos de la propuesta presentada por la Comisión Europea

El principal objetivo de la comisión europea se centra en reducir las emisiones contaminantes en un 40% para el año 2030, lo que además supondrá la creación de nuevos puestos de trabajo en el campo de la energía verde y colocará a España a nivel europeo en cuanto al uso de energías renovables se refiere, que a día de hoy es casi inexistente en nuestro país, siendo como es un país donde el uso de las energías renovables podría ser altamente efectivo debido a la cantidad de horas de sol que tenemos en España.

Otro de los objetivos de la comisión consistiría en intentar que al menos el 27% de toda la energía consumida en Europa provenga de fuentes renovables, lo que supondría una energía más limpia en todos los hogares, procedente en buena parte de fuentes de energía renovables, reduciendo considerablemente las emisiones de carbono. Y así, la unión cuenta con un programa para la captura y almacenamiento geológico de carbono (CCS), consistente en una técnica para atrapar el dióxido de carbono emitido por las centrales eléctricas, comprimirlo y transportarlo a un lugar de almacenamiento adecuado donde se inyecta en el suelo. De esta forma podría ponerse freno al cambio climático en todo el mundo, especialmente en países con grandes reservas de combustibles fósiles y una demanda de energía cada vez mayor.

El tercer objetivo se centra en la efectividad de las energías renovables, estableciendo  el consumo estimado de energía, las medidas previstas de eficiencia energética y las mejoras que se pretenden alcanzar. Los países de la UE deben elaborar planes  de eficiencia energética cada tres años e  informar anualmente sobre los progresos.